Escribió: Héctor Izquierdo
Acuña
Morón, como todos los pueblos antiguos,
ha tenido, a lo largo de su devenir histórico, tradiciones y costumbres que se
han incorporado, de una u otra forma, en su identidad cultural.
Ahora, en tiempos en que comienza
la estación estival, es grato recordar cómo se esparcían nuestros pobladores
desde los tiempos coloniales.
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Vista de la estación de San Fernando desde el mar |
Asimismo, era una población bastante
sana, al decir del historiador español Jacobo de la Pezuela, y en ese entonces
era costumbre, entre muchos de los habitantes del lugar, embarcarse en
rudimentarias canoas, e irse a pasear a la Laguna Grande o de la Leche, a la isla de
Turiguanó, Cayo coco o a Paredón Grande donde pasaban varios días durante la Semana Santa, o sea
entre los meses de marzo o abril.
Así, por ejemplo, los jueves y
viernes santos, salían casi todas las familias de Morón rumbo al Embarcadero a
recoger manzanilla, planta a la cual se le atribuían poderes milagrosos por ser
recogidas en tan significativa fecha religiosa. Luego eran utilizadas en los
hogares para tomarlas como infusión y preparar baños.
Por supuesto, las riveras de Laguna
de la Leche era
un lugar ideal para el recreo. La historia recoge, por ejemplo que en la
temprana fecha de 1910 se realizó una excursión a San Fernando por los maestros
de Morón y Camagüey.
Años después, el domingo 9 de mayo
de 1937, se inauguró el club náutico de la playa de Los Indios, que aún
se recuerda entre las personas de más edad. Allí afluía gran cantidad de
personas a disfrutar de las diferentes ofertas del lugar, o simplemente tomar
un baño en las blanquecinas aguas.
En esos tiempos la playa de San
Fernando era la principal atracción de la población local. Un tren transportaba
los pasajeros hasta la estación del lugar donde los obreros ferroviarios habían
edificado un excelente y amplio local que era el escenario donde se disfrutaba
de música, bebida y comida que era administrado por enrique Caballero. Resulta
interesante conocer que por no existir condiciones para girar el tren, debía
regresar en la dirección contraria o “marcha atrás”.
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Club de los ferroviarios en la playa de San Fernando |
En marzo de 1952,
por gestiones de Isaac Rodríguez de la
Pera, presidente entonces de la Sociedad Liceo, se
obtuvo el numerario suficiente para la construcción de un balneario en la Laguna de la Leche, lo que sin duda
constituyó un motivo de gran atracción durante el verano para los vecinos de
Morón y ciego de Ávila.
El Morón Yatch Club fue otra
institución que dio vida, aunque a la clase pudiente, al verano moronense. Allí
se practicaban deportes náuticos principalmente por los miembros de la Asociación Deportiva
Marítima (ASDEMAR) entre los que se destacaban Avelino Quiroga, José Rodríguez
Oria, José Ramón Aldereguía, Manuel Ramos, Manuel Pérez Pérez y Enrique Pérez
Pérez. En 1953, esa sociedad inauguró una piscina para sus asociados, la misma
que hoy disfruta todo el pueblo moronense.
La
apertura y en mejoramiento del camino de acceso a la laguna ocasionó que el
pueblo se dirigiera hacia La Boca
a disfrutar del verano en detrimento de San Fernando.
Otra visual de la estación de San Fernando |
Allí,
el conocido carpintero José Limias construyó la famosa Atarraya, toda de madera
de júcaro con pisos machihembrados de madera, a excepción de la cantina y los
baños. Según testimonio de un antiguo trabajador del lugar, en 1960 en su piso
estaba grabado el año 1954. Este bello lugar ha tenido no pocas
transformaciones y sufrido embates como el del huracán Kate, en la madrugada
del 19 de noviembre de 1985, que la destruyó totalmente.
Otro
punto vinculado con el mar es La tinaja, la que, durante años fue la playa de
los moronenses, caracterizada por la gran salinidad de sus aguas y que en la
actualidad no reúne las condiciones requeridas para su explotación.
También
se recuerda, un poco más cerca en el tiempo, la academia de deportes náuticos
que tuvo su sede en el antiguo local de la colonia española en la emblemática
laguna, donde se practicaba kayak y snipe, entre otras modalidades. Su
entrenador en la década del 60 lo fue Carlos Pineda, quien, con tesón forjó no
pocos valores quienes obtuvieron numerosos premios en las regatas nacionales de
la especialidad. Hoy, a pesar de contar con el potencial humano y las
condiciones naturales necesarias, es un deporte que desapareció,
lamentablemente, del ámbito moronense y algo que sería loable rescatar.
Muchos
recuerdos guarda el pueblo moronense de aquellos tiempos, pero resulta
ilustrativa la descripción que realizaba la prensa local sobre el verano en
Morón.
En
abril de 1950 un periodista moronense, nostálgico quizás por la pérdida de
espacios para el esparcimiento, recordaba en un artículo periodístico: “No
serán pocos los que recuerden con agrado la época de hace algunos años, que en
el verano siempre afluían millares de personas al lugar conocido por Rancho
Chico, situado entonces en una punta saliente hacia la Laguna de la leche, en la
orilla oriental del canal”.
Las
lanchas – motor no daban punto de reposo en su continuo vaivén llevando
pasajeros, desde el embarcadero a la laguna, en donde con frecuencia se
realizaban animadas regatas ente lanchas ligeras. Eran incontables las barracas
construidas de los más variados materiales en los que se vendían diversas
clases de comestibles y bebidas para todos los gustos.
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